Las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo precisan tener un control sobre sus vidas, al igual que el resto de las personas, para poder tener la vida que desean. El trabajo en la reducción de las prácticas restrictivas está siendo un proceso clave para acompañar en este desarrollo del control de las personas sobre sus vidas. La reflexión sobre qué son las prácticas restrictivas y generar un marco de visión de las restricciones más amplio, está suponiendo un eje central para avanzar en la reducción de estas. Estamos descarrollando un cambio en las prácticas y descubrir otras maneras de acompañar en el día a día, menos restrictivas y más éticas con los derechos de las personas.
Las claves en este proceso: formación, reflexión y pensar otras alternativas, empoderamiento de las personas, vivir en situaciones de riesgo para avanzar en vidas plenas y trabajar en la integración de las metodologías preventivas en el apoyo que damos en el día a día.