La práctica “Conectando tecnología y vida independiente… para todas las personas” muestra cómo el movimiento asociativo puede liderar procesos de transformación digital accesible desde un enfoque centrado en la vida de las personas. A través de la creación de la red profesional T-Digital y el impulso de espacios de trabajo colaborativos, esta experiencia articula un modelo de apoyo que integra tecnología, innovación y participación real de personas con discapacidad intelectual, profesionales, familias y agentes clave del entorno.
Más que una iniciativa técnica, esta práctica representa una mirada valiente al futuro de los apoyos en el Tercer Sector: escalable, flexible y centrada en garantizar que la tecnología no deje a nadie atrás. Una propuesta que invita a pensar en la inclusión digital como una responsabilidad colectiva y como una oportunidad para fortalecer el derecho a una vida elegida, conectada y con sentido para todas las personas.