Hay despedidas que no duelen, porque abren la puerta a nuevos comienzos.
En la Fundación Síndrome de Down Castellón, miramos de frente una etapa que, hasta ahora, parecía invisible: el envejecimiento laboral de las personas con discapacidad intelectual.
¿Y si la jubilación no fuera un adiós, sino un “por fin tengo tiempo para mí”?
¿Y si en lugar de perder rutinas, generamos propósitos?
Esta buena práctica no nació en un despacho, sino en la vida real. Escuchamos, sentimos y diseñamos de la mano de las propias personas que vivirán este cambio. Creamos un servicio a su medida, idea a idea y paso a paso.
¿El resultado? Un acompañamiento humano, creativo, útil y vivo.
👉 No hablamos solo de “cubrir necesidades”, sino de reimaginar la jubilación como una etapa activa, plena y participativa.
👉 No creamos un protocolo: abrimos un nuevo espacio de vida.
👉 No trabajamos para ellos: trabajamos con ellos.
Actividades significativas, apoyo emocional, planes personalizados, voz propia y un equipo humano que acompaña sin dirigir, que propone sin imponer.
Porque no queremos que las personas con discapacidad intelectual se enfrenten solas al “¿y ahora qué?”, sino que puedan decir con orgullo:
“Ahora empieza lo mío.”
Esta experiencia no solo transforma vidas, también desafía estructuras.
Es una llamada a todo el tercer sector:
la verdadera inclusión también se construye al final del camino laboral.