Para las mujeres con discapacidad intelectual la circunstancia de ser mujer, tener discapacidad y que esta sea intelectual hace que se tripliquen las posibilidades de sufrir discriminación: En materia de salud son pocas las que acuden a hacerse revisiones ginecológicas probablemente porque aunque sean adultas siguen siendo vistas siempre como niñas y no se reconoce que puedan tener una vida sexual plena. Tienen un mayor riesgo de ser víctimas de violencia de género, en parte condicionado por lo anterior, ya que no disponen de información sobre educación afectivo sexual y tienen más dificultades para identificar y denunciar cuando son dañadas. Participan menos en la vida pública y tienen menos posibilidades de tomar decisiones sobre aspectos que les afectan directamente.
Las madres y hermanas asumen una mayor responsabilidad en el cuidado de su familiar con discapacidad lo que pone freno a su carrera profesional y al desarrollo de proyectos personales.
Los sectores de empleo en los que las mujeres trabajan las mujeres suelen tener que ver con la atención a personas que suelen exigir una amplia disponibilidad de horario y una retribución menor.
A pesar de ello, aún son pocas las organizaciones que incorporan la perspectiva de género de forma integral en su actividad. En la Fundación Aprocor estamos decididos a abordar este aspecto por eso hemos empezado a desarrollar diferentes iniciativas: Acciones formativas ( violencia de género, sexualidad o derechos), talleres (de salud, de reconocimiento de la propia identidad), creación de redes con las asociaciones de mujeres del barrio, participación en foros y espacios de reivindicación de derechos de las mujeres (uds mujer, comisiones de mujeres o manifestaciones).
Recientemente hemos creado el Espacio de Mujer que esperamos que sea un foro en el mujeres con discapacidad, madres, hermanas, profesionales y otras aliadas y aliados podamos reflexionar, compartir y promover acciones que nos ayuden a estar mejor y a avanzar como sociedad.