La práctica presentada por Plena Inclusión (APSA) tiene como finalidad principal dar a conocer el proceso de reinserción social de una mujer con discapacidad intelectual reconocida del 47% que, tras cumplir una condena de cinco años de prisión, se encontraba en una situación de alta vulnerabilidad y desprotección absoluta al no contar con ningún tipo de red de apoyo familiar o social.
Desde su ingreso en el centro penitenciario se inició un acompañamiento individualizado por parte del equipo técnico de la entidad, basado en un modelo de intervención centrado en la persona, mediante el cual se abordaron sus necesidades emocionales y sociales, facilitando su preparación para el proceso de salida y reintegración en la comunidad.
Una vez en libertad, sin recursos habitacionales ni apoyo institucional alguno, la mujer fue atendida de forma urgente por APSA, que gestionó su acceso a un recurso de alojamiento temporal y posteriormente a una plaza más estable, al tiempo que se activaron diferentes dispositivos públicos y sociales para iniciar la regularización documental y promover su inclusión. A lo largo del proceso se realizaron intervenciones psicosociales orientadas al fortalecimiento de su autonomía y se promovió su participación en todas las acciones enfocadas a su inserción.
El caso ha enfrentado diversas dificultades relacionadas con la complejidad burocrática, la inexistencia de red de apoyo, la escasez de recursos adaptados a perfiles con alta vulnerabilidad y los tiempos lentos del sistema público, lo que ha puesto en evidencia la importancia del papel del Tercer Sector como garante de derechos y generador de oportunidades reales para personas en situación de exclusión.
Esta intervención ha permitido evitar un riesgo de sinhogarismo inmediato, iniciar la recuperación de la estabilidad personal y social de la mujer atendida y generar un proceso de reconstrucción vital que pone de manifiesto el impacto transformador que tienen las intervenciones bien coordinadas, personalizadas y sostenidas en el tiempo.
La práctica no solo ha contribuido de forma directa al cumplimiento de la misión de Plena Inclusión (APSA), centrada en la mejora de la calidad de vida de personas con discapacidad intelectual, sino que también reafirma el papel fundamental del movimiento asociativo en la defensa de la dignidad, la equidad y el acceso a derechos para quienes históricamente han sido invisibilizados o excluidos por el sistema.