Esta práctica resume el proceso de construcción del código ético, así como el diseño de un comité de ética como garante y facilitador de su cumplimiento. Un proceso complejo, que en esencia se ha caracterizado por la participación y el compromiso colectivo como pilares de su elaboración. Una apuesta firme y decidida de la Fundación Gil Gayarre, entidad que fue constituida en 1958, por consolidar un estilo propio de relación y de convivencia sustentado en la ética, y la generación de vínculos sanos, naturales y transparentes.
Un código y un comité que nacen con un espíritu orientador sin pretender establecer normas o leyes que rijan las pautas de conducta de las personas que entendemos como seres de dignidad con plena autonomía y responsabilidad.