Este programa de voluntariado tiene como objetivo promover la participación activa de personas con discapacidad intelectual en acciones solidarias y comunitarias, reconociendo su capacidad de contribuir de manera significativa a la sociedad. A través de actividades comunitarias y acompañamiento personalizado, estos voluntarios —María Dolores Molina, Salvador Nicolás, Juan Antonio Zafra y Fernando Gómez (usuarios del Centro de Día de CEOM)— participan en tareas de apoyo y acompañamiento con la colaboración de FADE, entidad amiga de CEOM.
Este programa forma parte de los planes de vida personalizados de cada uno de ellos, orientados a fomentar su desarrollo personal, su implicación en la comunidad y su proyecto vital. El voluntariado no solo representa una oportunidad para ayudar a los demás, sino también una vía para fortalecer su identidad, autoestima y sentido de propósito.
María Dolores Molina realiza su voluntariado con menores en el Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca, donde su labor es aminorar el impacto negativo que conlleva la hospitalización a través de juegos, talleres, etc.
Salvador Nicolás, Juan Antonio Zafra y Fernando Gómez realizan su voluntariado en residencias de mayores de la tercera edad (Centro de Mayores Siervas de Jesús y Residencia de San Basilio), con la finalidad de evitar el aislamiento y la soledad no deseada, a través de actividades para mejorar la sociabilización y el envejecimiento activo de los residentes.
En definitiva, el servicio de voluntariado de CEOM busca visibilizar el valor del aporte de cada persona, fomentando la inclusión, la autonomía, el sentido de pertenencia y el desarrollo de planes de vida significativos. Así, se rompen barreras y estereotipos en torno a la discapacidad intelectual, apostando por una sociedad más justa, participativa e inclusiva.