Los procesos centrados en la persona, que se llevan a cabo en nuestra organización, han permitido que las personas con discapacidad sean dueños de su futuro y por tanto agentes activos en la toma de decisiones que repercuten en su vida. En este sentido, la persona central demanda seguir con sus estudios para poder obtener el graduado escolar. Desde la entidad se le brindan todos los apoyos disponibles y necesarios para que pueda seguir el proceso educativo de un modo adecuado, generando en la persona central nuevas experiencias y nuevos horizontes a explorar.
Con la puesta en marcha de los planes centrados en la persona, se originan nuevas situaciones que deben ser aprovechas por las personas que demandan acciones que propician su desarrollo personal, como también por las organizaciones que propician la inclusión en contextos diferentes. Esta oportunidad de desarrollo personal, emocional y social, fuera de los entornos protegidos, se valora positivamente. El hecho de propiciar los apoyos necesarios para poder estudiar fuera de la entidad y, así fomentar la inclusión de la persona central, otorga más visibilidad a este colectivo.
Los apoyos necesarios, exigen por parte del facilitador una activación de sinergias dentro de la organización y fuera de ella. Tanto es así que todas las gestiones realizadas dentro (reuniones con responsables de la entidad, adecuación de horarios, responsabilidades de acompañamiento, gestión de documentación, permisos familiares, voluntariado) y fuera de la organización exige una planificación en la que a la persona central se le ofreció los apoyos necesarios y disponibles.
Toda esta experiencia, que servirá para cualquier persona que demande este tipo de acciones, quedará reflejada en su plan de apoyo y por tanto será extensible a otras personas que pertenecen a la entidad.