En Aproscom Fundació apostamos por la transformación basada en el desarrollo del modelo de Centro de Referencia y Apoyo (CRA), cuyo objetivo es garantizar el derecho a una educación inclusiva y de calidad. Esta iniciativa nace de la convicción de que todos los niños y niñas pueden aprender juntos en entornos ordinarios, siempre que cuenten con los apoyos adecuados.
Desde el curso 2020-2021, los docentes del Centro de Educación Especial Joan Mesquida acompañan progresivamente a centros educativos ordinarios de la comarca de Llevant y zonas cercanas, contribuyendo a generar contextos más accesibles, participativos y justos. La práctica se basa en el acompañamiento intensivo a los centros, con intervenciones contextualizadas, planificación compartida, docencia colaborativa, adaptación de materiales y espacios, y formación continua del profesorado.
A lo largo de estos años, la práctica ha evolucionado desde una fase piloto con tres centros hasta consolidar un concierto con la administración pública con treinta centros educativos. Esta expansión progresiva ha permitido reforzar la metodología, mejorar los procesos de apoyo y recoger evidencias sólidas sobre el impacto real del modelo. El contacto continuado con los centros, las familias y los equipos docentes ha facilitado la construcción de entornos más inclusivos y ha generado transformaciones profundas tanto a nivel organizativo como cultural.
Los resultados obtenidos incluyen una reducción significativa del 46 % en el alumnado escolarizado en el centro de educación especial, lo que indica un mayor grado de inclusión en los centros ordinarios. Las evaluaciones internas y externas (INICO y GREID) reconocen mejoras en bienestar emocional, autodeterminación y prácticas pedagógicas inclusivas. El modelo ha sido validado como una buena práctica transferible, alineada con la LOMLOE, la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y la Agenda 2030.
Esta práctica demuestra que la inclusión no es solo un reto pedagógico, sino un compromiso ético y colectivo. El proyecto transforma no solo los centros educativos, sino también las expectativas, las relaciones y los valores de toda la comunidad educativa. Es un ejemplo inspirador de cómo los derechos se hacen realidad desde la proximidad, la cooperación y la corresponsabilidad.