La práctica presentada tiene como objetivo favorecer la participación de personas con discapacidad intelectual (DI) en Centros Municipales de Mayores, generando oportunidades de inclusión en el entorno comunitario con las que promover vínculos y retrasar el envejecimiento prematuro.
El proyecto se origina a partir de una realidad incuestionable: los avances en salud y educación de las últimas décadas han transformado la vida de las personas con discapacidad intelectual, aumentando no solo su calidad de vida, sino también su longevidad. Lo que antes parecía impensable, hoy es una realidad palpable y trae consigo desafíos que no podemos ignorar. El envejecimiento prematuro de las personas con discapacidad intelectual, especialmente en el caso del síndrome de Down, comienza a manifestarse a partir de los 40 años.
Partimos con una meta clara: acabar con las barreras que obstaculizan la inclusión, no sólo en el ámbito escolar y laboral, sino en personas que han comenzado un proceso de envejecimiento ¿O no tienen derecho a participar en la sociedad y en los recursos que ésta le ofrece a las personas mayores y salir de las instituciones segregadas?
La ciencia ha demostrado que actuar a tiempo mitiga muchos efectos negativos que este proceso de envejecimiento conlleva. Pero no solo se trata de cuidar el cuerpo, sino de algo mucho más profundo: fomentar su inclusión en la comunidad, garantizar su autodeterminación y fortalecer el apoyo familiar. Estos principios, respaldados por investigaciones (Hole et al., 2013; Lehmann et. al., 2013), son esenciales para asegurar un envejecimiento de calidad en esta población.
Se debe tener en cuenta que la edad mental de una persona con DI de 40 años, equivale muchas veces a una persona sin DI de 70 años. Sin embargo, la posibilidad de participar de los “mayores prematuros” en recursos comunitarios acorde a sus necesidades está totalmente limitada, por no cumplir con el requisito de la edad (tener 65 años o ser pensionista mayor de 60 años), quedando fuera de la red de atención a personas mayores.
El presente proyecto busca romper esas barreras, presentando una colaboración público-privada entre entidades del Tercer Sector del ámbito de la discapacidad intelectual y el Ayuntamiento de Madrid, favoreciendo el derecho a la participación de nuestros “mayores prematuros” en los Centros de Mayores del Ayuntamiento de Madrid.
Los objetivos perseguidos, contribuyen a mejorar la calidad de vida de las personas con y sin discapacidad, siendo ésta la meta que moviliza el proyecto. Entre los objetivos se destacan:
- Favorecer la participación de personas con DI mayores de 40 años en un entorno inclusivo acorde a la etapa evolutiva, brindándoles un espacio que promueva su bienestar y autonomía.
- Potenciar el desarrollo integral que permita optimizar las competencias de los participantes en un entorno colaborativo y creativo, así como ralentizar el deterioro cognitivo, físico y funcional.
- Promover una cultura inclusiva en los centros de mayores, fomentando la interacción y sensibilización con otros ciudadanos con discapacidad intelectual.
- Favorecer el trabajo cooperativo y la co-creación entre entidades del ámbito de la discapacidad intelectual, en vistas a generar y validar un modelo participativo e inclusivo de “mayores prematuros” en el entorno de los centros de mayores.
- Replicar el modelo generado, en diferentes centros de mayores del Ayuntamiento de Madrid.
En respuesta a la situación descrita y tras un profundo análisis del contexto y de las necesidades de los “mayores prematuros” se presentó una propuesta desde Down Madrid como experiencia piloto a la Dirección General de Mayores del Ayuntamiento de Madrid. Tras un año de una implantación exitosa y con idea de buscar una replicación de la propuesta se sumaron progresivamente dos entidades del ámbito de la discapacidad intelectual (Círvite y posteriormente Afandice). Esta expansión demuestra el valor del proyecto, que sigue creciendo como un referente de inclusión y convivencia intergeneracional en la ciudad. En el momento actual el proyecto alcanza a 6 centros de mayores del Ayuntamiento de Madrid.
Como beneficiarios directos del proyecto, participan actualmente 38 personas con discapacidad intelectual, mayores de 40 años y 177 usuarios de los centros, mayores de 60 años, quienes participan directamente en talleres con las personas con discapacidad intelectual.
El proyecto consiste en facilitar que los Centros de Mayores del Ayuntamiento de Madrid acojan a personas con DI de 40 años o más, en los diferentes talleres que se realizan en éstos. Durante la ejecución del proyecto en los diferentes talleres se trabajan competencias transversales (competencias sociales, cognitivas, emocionales, lingüísticas, autonomía personal, entre otras) y competencias específicas relacionadas con el taller en el que participan (habilidades relacionadas con el desarrollo artístico, el desarrollo físico, el desarrollo social, entre otros). Así mismo se facilita que los usuarios de los centros de mayores en general desarrollen roles de apoyo natural y de promotores activos de inclusión.
Cabe destacar que es un proyecto que no requiere recursos económicos, sólo la voluntad de querer hacerlo, lo que facilita su replicabilidad e impacto. Por un lado, los centros de mayores son espacios públicos comunitarios gestionados por la administración, y por otro, los apoyos humanos que requieren las personas con DI, son profesionales contratados ya por las entidades del ámbito de la discapacidad intelectual.
El método empleado para la puesta en marcha parte de reuniones con los centros de mayores para la planificación y análisis de talleres en donde los mayores con DI puedan beneficiarse, también analizar los profesionales que están a cargo de los talleres, determinar los apoyos, informar y sensibilizar a los usuarios de los centros de mayores, iniciar los talleres y fomentar las oportunidades de relación informales de los mayores con DI y los usuarios del centro de mayores, realizar el seguimiento para garantizar el éxito del proyecto. Así mismo al finalizar el primer año de la ejecución del proyecto, se realizó un documento de la experiencia con la intención de poder replicarla en otros centros de mayores.
Consideramos a partir de la experiencia llevada a cabo, que con una cuidadosa planificación, ejecución y colaboración de todas las partes implicadas, este proyecto no solo se convirtió en una buena práctica, sino en un modelo de inclusión que podría cambiar la manera en que entendemos el envejecimiento y la discapacidad en la comunidad. Los centros de mayores del Ayuntamiento se convierten en referentes de diversidad e inclusión.
Entre los resultados se observa una mejora en las competencias de los “mayores prematuros”, ayudando a ralentizar los signos del envejecimiento precoz, como son la pérdida de memoria, las dificultades de movilidad, las dificultades socioemocionales, entre otras. Así mismo los “mayores cronológicos” han experimentado diferentes sensaciones y pensamientos positivos participando en las actividades inclusivas. Por ello hablamos de un enriquecimiento bidireccional. En relación a la valoración del impacto generado por el proyecto, se han realizado cuestionarios (pre y post) y también entrevistas utilizando la metodología de grupo focal, valorando frases textuales expresadas por los usuarios del centro. Los resultados de los cuestionarios y entrevistas han evidenciado cambios en la concepción de la persona con discapacidad intelectual.
A partir del desarrollo de la buena práctica se pueden apreciar resultados positivamente significativos y el impacto que ha tenido el proyecto ejecutado, tanto a nivel de desarrollo personal de todos los mayores que han participado en la experiencia (mayores prematuros y mayores cronológicos); a nivel comunidad de los centros de mayores, en donde ya las personas mayores de 40 años con DI son parte activa y necesaria de cada centro; y por último a nivel social, ya que la trascendencia de la experiencia en los centros de mayores, contribuye a interiorizar el paradigma social de participación ciudadana, cualquiera sea la persona: “sin dejar a nadie atrás”.
Sin lugar a duda, a partir de lo vivido, a medida que esta buena práctica se replique en otros distritos y que las entidades del ámbito de la discapacidad intelectual promuevan su implementación, los centros de mayores integrarán este enfoque en su día a día, se alinearán mejor con su misión de promover el bienestar y la participación de todos, y reflejarán un compromiso claro con el logro de que las personas con discapacidad intelectual sean ciudadanos de pleno derecho.
Este cambio de prisma propuesto, en donde los “mayores prematuros” tienen cabida en los centros de mayores de sus entornos comunitarios, supone un impacto en toda la ciudad de Madrid, donde las personas mayores con discapacidad intelectual dejarán de ser los eternos olvidados.