Creamos y compartimos, en abierto y sin coste, muchos de nuestros asistentes de inteligencia artificial y otras herramientas TIC: extensiones de navegador, pequeños plugins y otras utilidades que resuelven barreras cotidianas —generar contenido para las actividades diarias, desglosar facturas, evitar estafas en la red, generar recetas accesibles— construidos casi siempre junto a las propias personas con discapacidad intelectual y los profesionales que les prestan apoyo. Cada necesidad detectada se convierte en un prototipo rápido que probamos, mejoramos y liberamos. Además muchas otras entidades pueden usarlo, replicarlo o darnos feedback y seguir aprendiendo. Así, la tecnología se integra de forma natural en la rutina diaria, fortalece la autonomía, aligera el trabajo repetitivo y alimenta una cultura de innovación colaborativa dentro del Movimiento Asociativo.
Nuestro enfoque parte de lo concreto y de lo cercano: observar una dificultad del día a día y preguntarnos si podemos mejorarla con alguna herramienta tecnológica o con inteligencia artificial. Esa pregunta está ya presente en cada parte del trabajo: desde un grupo de lectura hasta la gestión de horarios, desde el apoyo en entrevistas hasta la validación de textos en lectura fácil.