Se ha implementado un sistema sencillo y efectivo para mejorar la privacidad de los residentes en los baños compartidos de la residencia. Consiste en la instalación de un interruptor fuera de cada cuarto de baño que activa una luz roja. Cuando un residente entra al baño, acciona el interruptor, encendiendo la luz roja en el exterior. Esta señal luminosa indica claramente que el baño está ocupado, evitando interrupciones innecesarias y garantizando así la intimidad y el respeto durante el uso de estas instalaciones comunes. Esta práctica promueve un ambiente más cómodo y considerado para todos los residentes.