La práctica comenzó con la identificación de las necesidades comunicativas de dos usuarios: Pablo y Jesús Ismael. Con el apoyo de profesionales, se seleccionaron e implementaron sistemas personalizados de SAACs para cada uno de ellos. Pablo utiliza un sistema bimodal de signos adaptados, mientras que Jesús se comunica con el uso de una tablet con software y un alfabeto dactilológico modificado.
Se desarrollaron materiales específicos y se realizó formación interna.
Uno de los hitos fue la formación impartida por el propio Pablo, con apoyo profesional, a sus compañeros y al equipo de profesionales del centro. Esto permitió implicar al entorno, mejorar la comprensión de los sistemas y fomentar una cultura inclusiva. Entre los recursos utilizados destacan herramientas tecnológicas, personal especializado y la elaboración de manuales visuales. La evaluación se realiza de forma continua observando la participación, comprensión y autonomía de los usuarios.