Esta práctica consiste en proporcionar los apoyos que precisan 2 hermanos con discapacidad intelectual, usuarios del Centro de Día de la Fundación, para ayudarles a llevar a cabo su Proyecto de Vida: Continuar viviendo en su casa tras la pérdida de sus progenitores.
En octubre 2010, nos llega al Centro la realidad de 2 hermanos con discapacidad intelectual que viven en el domicilio familiar con su padre muy mayor y que tiene dificultades para continuar atendiéndoles. Aunque el planteamiento inicial por parte de servicios sociales del Ayuntamiento es de residencia para ambos hermanos, se valoró conjuntamente, tras conocer a la familia y recoger sus necesidades y expectativas, que el servicio de Centro de Día podía ser el más adecuado para ellos flexibilizando los apoyos que desde el mismo se ofrecen para asegurar la respuesta a las distintas necesidades detectadas: la toma de la medicación, la higiene y la alimentación, así como la necesidad de ocupación, relaciones y una continua supervisión y seguimiento, sin que ello supusiera una pérdida del control de sus vidas (su casa, su rutina, su padre, su pueblo…).
Pensamos que este recurso era el que mejor podía responder a las necesidades y expectativas de la unidad familiar, pues les permitía continuar viviendo juntos en su casa y en su pueblo que era el deseo de todos sus miembros.
A los pocos meses, de su admisión en Centro de Día, el padre enferma y deja de poder hacerse cargo de sus hijos. Este es el momento más crítico de toda la práctica. Desde los valores que sustentan la práctica de esta Fundación, se apostó desde el inicio por contar con ellos en la planificación de su futuro. El deseo de ambos hermanos era claro: Querían continuar viviendo juntos en su casa y venir a Centro de Día.
Para ello, fue necesario la alianza con distintos agentes con el ayuntamiento de su pueblo, vecinos y familiares cercanos que iban a asumir su tutela. Todos los implicados decidimos apoyar el sueño de estos 2 hermanos de continuar viviendo juntos en su domicilio familiar y planificamos todos los apoyos necesarios para que esto fuera posible.
Durante estos 6 años, han ido aconteciendo distintos sucesos en la vida de estos hermanos que hemos continuado apoyando desde la perspectiva de la Planificación centrada en la Persona –PCP– (fallecimiento del padre, pérdida de otros apoyos naturales, distintos problemas de salud grave… Estos acontecimientos han puesto en riesgo más de una vez esta práctica. Sin embargo, se han ido superando cada uno de los retos gracias a la implicación de todos los agentes participantes (los propios hermanos, su familia, el ayuntamiento, la Fundación, los vecinos…) que ha permitido ir innovando y generando los apoyos necesarios para que este sueño continuara siendo una realidad.
Hay que destacar que, desde el inicio, todas las personas y entidades implicadas han confiado en que este sueño era posible y se han comprometido con ellos construyendo para ello un plan de apoyo compartido y viable.
Creemos que los valores de la PCP alcanzan su máxima expresión en esta práctica pues la organización ha estado en constante tensión, buscando conjuntamente con su familia y otros implicados, la mejor manera de apoyar a estos 2 hermanos con discapacidad intelectual para ayudarles a hacer realidad su sueño: “Continuar viviendo en casa”.
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