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Transformando la evaluación en el cdiap l'espiga: hacia unas prácticas de evaluación centradas en familias

TRANSFORMANDO LA EVALUACIÓN HACIA PRÁCTICAS CENTRADAS EN FAMILIA
España

JUSTIFICACIÓN

¿Por qué transformar la evaluación? Si nos fijamos en los procesos propios de la atención temprana, des de que un niño/a y su familia establecen el primer contacto con el centro hasta su salida, las prácticas de atención temprana desarrollan una serie de procesos tales como la acogida, la evaluación inicial, la devolución diagnóstica, el establecimiento de un plan de intervención, el desarrollo de la intervención en sí misma, la planificación de la transición, la baja del centro y la derivación, así como otros de carácter general, como son la prevención, la detección, la derivación a AT, la coordinación con agentes externos, entre otros más. ¿El desempeño en cada uno de estos procesos es coherente con un enfoque centrado en familia? ¿Cómo deberían desarrollarse tales procesos para considerarlos prácticas realmente centradas en familia?

Todo proceso de transformación debe empezar en algún punto. Parecía lógico empezar por un análisis reflexivo y valoración crítica de las prácticas profesionales actuales a lo largo de todos los procesos des de la entrada de la familia y el niño/a al centro hasta su salida, algo así como una radiografía acerca de lo que hacemos, por qué y para qué lo hacemos y cómo lo hacemos, con el objetivo de identificar necesidades de mejora. Pero a pesar de parecer un buen punto de partida, pronto se hizo demasiado basto y no tardamos en darnos cuenta que debíamos focalizarnos en un único proceso, para luego ir avanzando en otras direcciones. Entonces, ¿por qué fijarnos en la evaluación? Por diversos motivos:

- Por un lado, por empezar por el principio. Tras el proceso de acogida inicial, la evaluación se erige como un punto de partida esencial para la intervención en AT, un proceso fundamental en el camino del establecimiento de la necesaria relación de confianza y colaboración con la familia. Entonces parece más que sensato empezar con una evaluación centrada en familia que abra paso a la transformación de otros procesos y prácticas profesionales.

- En segundo lugar, porque llevamos des del 2012 en el camino de la transformación y se han logrado cambios sobre todo en el plano de las ideas, la filosofía y las convicciones del equipo, pero falta aún materializar tales principios en prácticas concretas, observables y evaluables, en prácticas que vayan más allá de realizar entrevistas en rutinas y de efectuar visitas a domicilio.  El enfoque centrado en familia es más que aplicar la metodología del Modelo Basado en Rutinas y en el Entorno del profesor Robin McWilliam. Para avanzar se hacía preciso ahondar en los procesos más que en prácticas específicas.

- Por otro lado, porque en el CDIAP L’Espiga, la evaluación es un proceso que atañe a todos los miembros del equipo, mientras que otros, como por ejemplo la recepción de la demanda o la primera acogida están en manos de algunos compañeros en particular. Parece razonable pensar que trasformar una práctica profesional que corresponde a todo el equipo desarrollarla tendrá mayor impacto que transformar procesos que incumben sólo a algunos compañeros.

- Y finalmente, porque las inquietudes de los miembros del equipo acerca de la evaluación son frecuentemente expresados en las reuniones por lo que se percibe como un tema de interés para el equipo. 

 

OBJETIVOS

  • Reflexionar acerca de los principios y criterios que debería cumplir una evaluación coherente con un enfoque centrado en familia.
  • Realizar un análisis reflexivo con el equipo a fin de conocer el grado de adecuación de las prácticas de evaluación actuales en nuestro CDIAP con el enfoque centrado en familia.
  • Consensuar con el equipo un procedimiento de evaluación centrado en familia.
  • Identificar cambios deseables y diseñar propuestas de mejora del proceso de evaluación.
  • Implementar un plan de transformación de las prácticas de evaluación, monitorearlo y analizar resultados.
  • Generar conclusiones y darlas a conocer. 

 

DESARROLLO

Todo proceso de mejora se desarrolla por fases. En el CDIAP L’Espiga nos hallamos a día de hoy en las fases iniciales del proceso de transformación de las prácticas de evaluación. Hasta el momento y con previsión de continuar desarrollando la transformación a lo largo de los próximos meses, hemos emprendido y completado las siguientes tareas:

  • Revisar bibliografía y reunir evidencia científica en relación a la evaluación des de un enfoque centrado en familia.
  • Llevar los principios de la atención centrada en familia a su expresión práctica durante la evaluación – definir y concretar cómo debería ser una evaluación centrada en familia.
  • Cumplimentar un cuestionario de autovaloración para los profesionales del equipo a modo de autoreflexión sobre las prácticas de evaluación actuales e identificar puntos fuertes y puntos débiles.
  • Hallar instrumentos y procedimientos de evaluación sensibles al despliegue de prácticas centradas en familia e iniciar su uso a modo de prueba piloto.

Actualmente nos hallamos desarrollando las siguientes tareas:

  • Análisis de los cuestionarios cumplimentados por el equipo.
  • Elaboración de un cuestionario homónimo para las familias donde recoger su vivencia e impresiones del proceso de evaluación. Administración del mismo a una muestra de familias y posterior análisis.
  • Determinación de necesidades de transformación del equipo y las familias en relación a la evaluación: cambios deseados.

Las tareas pendientes de ser desarrolladas a lo largo de los próximos meses consistirán en:

  • Redefinir el proceso de evaluación para alinearlo a los cambios deseados y a los principios del enfoque centrado en familia.  
  • Diseñar propuestas de mejora y determinar resultados esperados.
  • Concretar un plan de implementación de mejoras.
  • Implementación del plan mediante la creación y capacitación de un equipo de implementación.
  • Monitoreo de la implementación.
  • Análisis de resultados.
  • Generación de conclusiones.
  • Divulgación de resultados y conclusiones. 

 

RESULTADOS

A pesar de ser pronto para describir resultados por hallarnos en una fase inicial del proyecto, nos encontramos en disposición de aportar unas primeras impresiones: el abordaje actual de la evaluación en nuestro CDIAP se halla aún lejos de un enfoque centrado en familia. A veces por tradición, otras por convicción,  o bien por desconocimiento o por requerimiento administrativo…

  • aún desarrollamos prácticas de evaluación más bien centradas en el profesional
  • no siempre sintonizamos con las prioridades y expectativas de las familias
  • organizamos la evaluación en torno a motivos de consulta y por áreas de desarrollo más que entorno a preocupaciones y necesidades familiares
  • no siempre conseguimos llegar a un diagnóstico realmente funcional y tendemos a dar mayor valor a las dificultades que a las fortalezas y capacidades tanto del niño como de la familia
  • entendemos el papel de la familia como facilitador de información más que como colaborador activo y tomamos las decisiones acerca del plan de evaluación los propios profesionales des de una perspectiva más bien clínica focalizada en las dificultades y puntos débiles
  • muchas veces el profesional es el protagonista de la evaluación y la familia puede hacer escasas elecciones y tomar pocas decisiones.
  • las evaluaciones se realizan en su práctica totalidad en el propio centro a modo ambulatorio y en el caso de tomar en consideración al entorno se acostumbra a dar mayor valor a las impresiones obtenidas en el entorno educativo y de manos de educadores y maestros que en casa y a partir de los padres y cuidadores principales. En definitiva vamos frecuentemente al cole pero nunca a casa durante la evaluación.

 

CONCLUSIONES

El proceso de transformación de las prácticas de atención temprana debería fundamentarse en los mismos principios que el enfoque centrado en familia en sí mismo. Algo así como “tratemos a los valientes profesionales que se lanzan a la mejora de la calidad del servicio como lo haríamos con las familias des un enfoque centrado en familia”. Es decir, atendamos a sus necesidades, preocupaciones, prioridades e intereses, partamos de sus fortalezas y capacidades,  apoyémosles  capacitándolos para el cambio, facilitémosles su participación activa en el proceso de transformación, dotémosles del poder para hacer elecciones y tomar decisiones relativas a su transformación, apoyémosles con la ayuda de un equipo transdisciplinar y avancemos des de un modelo colaborativo y respetuoso con la diversidad profesional. Cada pequeño cambio en un miembro del equipo de atención temprana da lugar a cambios en todo el equipo. Tiempo, formación, análisis reflexivo y supervisión reflexiva son los cimientos de la transformación.

La participación de las familias en los procesos de transformación de los servicios para la mejora de su calidad es básica y fundamental para promover innovaciones que sean coherentes con las necesidades, sean funcionales y ajustadas al contexto y que tenga un impacto efectivo y a largo plazo.

Si nos focalizamos en el momento de la evaluación, queda mucho por avanzar. Pasar de la idea a la acción es difícil. “Ponte en sus zapatos” nos repiten continuamente. Pongámonos en los zapatos del niño/a y de su familia, pero también en el punto de vista del profesional. El profesional en transformación debe entender porque y para qué cambiar la evaluación  en primera instancia, pero luego hay que capacitarlo y dotarle de herramientas y estrategias para ejecutar la implementación del cambio, así  como también debemos poner en valor los esfuerzos realizados y los resultados conseguidos. Aunando esfuerzos podemos llegar a un enfoque de la evaluación centrada en la familia en la que:

  • Escuchemos y comprendamos las prioridades y expectativas de la familia.
  • Apoyemos a las familias para que tomen decisiones acerca de la evaluación.
  • Demos la oportunidad a la familia de ser protagonistas y participar activa y colaborativamente en el proceso de evaluación.
  • Realicemos evaluaciones realmente funcionales y enfocadas a destacar las fortalezas y capacidades del niño/a y su entorno.
  • Desarrollemos evaluaciones realmente individualizadas y respetuosas con la diversidad cultural de las familias.
  • Evaluemos implementando prácticas transdisciplinares. 
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