Descripción de la buena práctica
¿Qué es?
Esta buena práctica consiste en la incorporación de la asistencia personal al sistema de apoyos de la Fundación Inclusión y Apoyo APROCOR. Se desarrolla mediante un modelo de acompañamiento respetuoso, personalizado y orientado a que cada persona pueda avanzar hacia una vida independiente y elegida.
La asistencia personal es un apoyo individual y diseñado a medida que se presta a personas con discapacidad intelectual y del desarrollo para realizar actividades de su vida cotidiana y participar en los distintos entornos en los que desean estar.
Su finalidad no es sustituir a la persona ni decidir por ella, sino facilitar los apoyos que necesita para desarrollar su proyecto de vida, tomar sus propias decisiones, ejercer sus derechos y participar en la comunidad.
¿Dónde se desarrolla?
La práctica se desarrolla en la Fundación Inclusión y Apoyo APROCOR, una organización cuya estructura, cultura, estrategia y actividad están alineadas con una serie de principios básicos: participación, personalización, mejora continua, innovación, aprendizaje personal y organizacional, coherencia, liderazgo diverso e inspirador y compromiso social.
La incorporación de la asistencia personal forma parte de un proceso más amplio de transformación organizacional. Este proceso ha permitido avanzar desde un modelo centrado principalmente en los servicios y en la institución hacia otro centrado en las personas, sus proyectos de vida y los apoyos personalizados y comunitarios que necesitan.
Objetivos:
El objetivo principal es promover modelos de apoyo personalizados y comunitarios que hagan posible la vida independiente y elegida de cada persona.
De manera más concreta, la práctica persigue:
- Favorecer la autonomía personal y la autodeterminación.
- Apoyar a cada persona para que tome decisiones sobre su propia vida.
- Facilitar el desarrollo de proyectos de vida elegidos.
- Promover la participación y la pertenencia a la comunidad.
- Garantizar que los apoyos respondan a los intereses, preferencias y prioridades de cada persona.
- Reforzar las relaciones personales y las redes naturales de apoyo.
- Impulsar un estilo profesional basado en la dignidad, el respeto, la ética y el reconocimiento de los derechos.
La práctica parte de la idea de que todas las personas tienen derecho a decidir sobre su vida en igualdad de condiciones. La asistencia personal se vincula, por tanto, con el derecho a la vida independiente, la inclusión en la comunidad y la toma de decisiones.
Para avanzar en estos objetivos, APROCOR establece alianzas con otras organizaciones, entre ellas la Oficina de Vida Independiente de Madrid, Plena Inclusión Madrid y otras trece entidades.
Antecedentes y evolución:
En 2008, la Fundación APROCOR inició un proceso de transformación dirigido a conseguir que las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo fueran las verdaderas protagonistas de la organización.
En el marco de este proceso se incorporó la metodología de Planificación Centrada en la Persona. A través de ella se elaboran planes personales basados en los deseos, intereses, necesidades y prioridades de cada persona. La herramienta informática 4P se utiliza para realizar el seguimiento y la evaluación de estos planes.
El análisis de los planes personales mostró que muchas de las metas planteadas estaban relacionadas con la autonomía, la autodeterminación, la vida independiente y la participación en la comunidad. Para responder a estas aspiraciones, la organización comenzó a desarrollar nuevos apoyos y a incorporar progresivamente la figura del asistente personal.
En 2013 se creó el Servicio de Apoyo a la Vida Independiente —SAVI—. Posteriormente, en 2020, se constituyó un área integrada por los servicios de asistencia personal, promoción de la autonomía y ocio inclusivo. Esta área también desarrolla acciones de formación y consultoría dirigidas a otras entidades.
¿Cómo se desarrolla?
Cada persona cuenta con un grupo de apoyo formado por personas de su confianza y elegido por ella. La función de este grupo es ayudarla a identificar sus metas, explorar posibilidades, tomar decisiones y avanzar en su proyecto de vida.
El proceso comienza con el conocimiento de los intereses, preferencias, prioridades y circunstancias de la persona. A partir de esta información, se diseñan apoyos personalizados, procurando que sea siempre la propia persona quien mantenga el control de su plan.
Uno de los elementos fundamentales de la práctica es la autodirección de los apoyos. La persona decide:
- Qué apoyos necesita.
- Dónde quiere recibirlos.
- Cuándo los necesita.
- Cómo quiere que se presten.
- Quién quiere que le preste apoyo.
La persona participa también en el diseño, seguimiento y evaluación de sus apoyos y de la relación con su asistente personal.
Para facilitar la elección, APROCOR dispone de una bolsa de profesionales de asistencia personal. Cada profesional cuenta con un videocurrículo accesible, de manera que las personas puedan conocer a quienes podrían prestarles apoyo y elegir con mayor información.
La asistencia personal puede utilizarse en diferentes ámbitos de la vida: organización del hogar, desplazamientos, cuidado de la salud, ocio, relaciones personales, formación, empleo, viajes, gestión del dinero, realización de trámites o toma de decisiones, entre otros. Los apoyos se adaptan a cada persona y a lo que esta desea conseguir.
Relaciones personales y participación comunitaria:
La práctica considera que las situaciones de vulnerabilidad están estrechamente relacionadas con la red de relaciones de cada persona. Por este motivo, no se limita a prestar apoyos para realizar determinadas tareas, sino que también contribuye a crear, mantener y fortalecer relaciones personales y comunitarias.
Las relaciones son entendidas como un activo fundamental para la calidad de vida. Cuando se cultivan de manera positiva, permiten contar con apoyos naturales, participar en espacios comunitarios, establecer vínculos significativos y contribuir al entorno.
Esta perspectiva ayuda a superar una atención centrada en la institución y a avanzar hacia un modelo basado en apoyos personalizados, relaciones significativas y participación en la comunidad.
¿Quiénes participan?
En la práctica participan alrededor de quince profesionales, organizadas en varios equipos de soporte, con cinco coordinadoras y una directora del equipo de apoyos.
También colaboran aproximadamente quince personas voluntarias.
Las propias personas con discapacidad intelectual y del desarrollo, sus grupos de apoyo, sus familias y otras personas significativas participan activamente en el diseño, la prestación y la evaluación de los apoyos.
Alcance de la práctica:
Durante 2024 se realizaron 523 apoyos, que llegaron a 157 personas.
La actividad desarrollada durante ese año incluyó:
- 29 viajes a medida, en los que participaron 81 personas.
- 167 planes con amistades durante los fines de semana, disfrutados por 82 personas.
- Apoyos para la formación a 8 personas.
- Apoyos de empleo personalizado a 3 personas.
- Acompañamientos en el transporte a 117 personas.
- Acompañamientos médicos o relacionados con la salud a 80 personas.
- Acompañamientos para otras gestiones personales a 9 personas.
- Apoyos específicos de asistencia personal a 12 personas.
Resultados e impacto:
La incorporación de la asistencia personal ha supuesto un cambio importante para APROCOR. Ha contribuido a desarrollar nuevos estilos de apoyo y nuevas formas de organización basadas en la autodeterminación, la dignidad, el respeto, la ética y el reconocimiento de cada persona como protagonista de su vida.
La práctica ha tenido efectos positivos en la autonomía, la participación comunitaria, las relaciones personales, la autoestima y la capacidad de tomar decisiones de las personas que reciben los apoyos. También ha tenido un impacto positivo en sus familias, que perciben cambios en el bienestar, la autonomía y las oportunidades de sus familiares.
Además, la experiencia ha permitido generar conocimiento y ofrecer formación y consultoría a otras entidades interesadas en transformar sus modelos de apoyo.
Historias personales:
La historia de Raúl:
Raúl expresó a su familia con claridad lo que quería: «Me quiero ir de casa como hizo mi hermano».
En 2016 decidió comenzar a vivir en un piso de entrenamiento de la Fundación. Más adelante conoció el servicio de asistencia personal durante una gira de teatro y consideró que este apoyo podía ayudarle a avanzar en su proyecto de vida.
Durante la pandemia no quería volver a vivir en casa de sus padres. Buscó una alternativa y decidió reformar una pequeña casa situada en una finca de su familia. Vive allí desde 2021 con el apoyo de Sacha, su asistente personal.
Sacha le presta apoyo para organizar su vida cotidiana, hablar y reflexionar sobre cuestiones importantes, tomar decisiones, distribuir las tareas de la casa, organizar su tiempo de ocio y gestionar su dinero.
Actualmente, Raúl vive solo, trabaja como artista y cuenta con una importante red de apoyo. Participa activamente en su comunidad y contribuye a transformar su entorno. También reivindica sus derechos ante las administraciones y comparte su experiencia en diferentes foros, animando a otras personas a desarrollar sus propios proyectos de vida y a conocer la asistencia personal.
Para apostar por esta forma de vida, Raúl renunció a una plaza pública en un centro ocupacional. La asistencia personal le ha permitido sentirse más autónomo y seguir avanzando en la vida que ha elegido.
La historia de Maite:
Maite acudió personalmente a solicitar asistencia personal. Quería aprender a cocinar en su casa y encontrar actividades de formación y ocio. Su situación familiar dificultaba que pudiera disfrutar de la autonomía que deseaba.
En aquel momento tenía un empleo con un horario muy amplio, que apenas le dejaba tiempo libre. Con el acompañamiento de su grupo de apoyo, integrado por familiares y profesionales, pudo mejorar su situación laboral. Se incorporó al Centro Especial de Empleo de la Fundación y comenzó a hacer realidad una de sus principales metas: vivir sola con los apoyos necesarios y organizar su vida cotidiana de manera autónoma.
Su asistente personal la apoya para organizar su tiempo libre, cocinar, invitar a amigas y familiares a su casa, viajar con amigas, asistir a clases de costura y practicar natación.
Gracias a estos apoyos, Maite ha ampliado y mejorado sus relaciones interpersonales y ha reforzado su autoestima. Ahora se siente satisfecha con su vida, disfruta de nuevas oportunidades y continúa desarrollando su proyecto de vida. Su familia también reconoce y valora positivamente este cambio.