¿Qué es?
Esta buena práctica consiste en prestar apoyo en la toma de decisiones desde los enfoques de atención centrada en la persona y apoyo activo.
La práctica implica a la persona en todos los procesos que se ponen en marcha a partir de la expresión de una necesidad, un deseo o una preferencia relacionada con su proyecto de vida. La persona participa en las decisiones y en las actuaciones necesarias para hacerlas realidad.
Quien presta asistencia personal comparte con la persona todo el proceso: la identificación de lo que quiere conseguir, la búsqueda de alternativas, la valoración de las distintas opciones, la realización de trámites, la puesta en marcha de la decisión y la evaluación final.
También se comparte información sobre las dificultades que pueden aparecer y sobre las consecuencias prácticas de cada decisión, como el tiempo necesario, el coste económico o las gestiones que deben realizarse. La finalidad es que la persona pueda tomar decisiones informadas sin que otras personas decidan en su lugar.
La práctica parte de una relación de apoyo basada en la escucha, la confianza y el reconocimiento de la persona como protagonista de su vida.
¿Dónde se desarrolla?
La buena práctica se desarrolla en Fundación Personas, delegación de Valladolid, a través de su servicio de asistencia personal.
La oficina del servicio se encuentra en:
Calle Fidel Recio, 5
47002 Valladolid
El servicio presta apoyos tanto en Valladolid como en municipios del medio rural. Su desarrollo en entornos rurales responde especialmente al propósito de que las personas puedan permanecer en su domicilio y en su comunidad cuando así lo desean.
Objetivos:
El objetivo principal es ofrecer apoyo y colaboración en las tareas de la vida cotidiana para fomentar la vida independiente, la autonomía personal y la permanencia en el entorno habitual.
De manera más concreta, la práctica persigue:
- Apoyar a la persona para que exprese sus necesidades, deseos y preferencias.
- Facilitar que tome decisiones informadas sobre su vida.
- Implicarla en todas las actuaciones derivadas de sus decisiones.
- Dar continuidad y sentido a su proyecto de vida.
- Favorecer la aparición de nuevos deseos, intereses y metas personales.
- Reforzar el vínculo y la confianza entre la persona y quien le presta asistencia personal.
- Promover una relación de apoyo menos directiva y con mayor participación de la persona.
- Facilitar que la persona conozca el coste económico, el tiempo y las gestiones que implican sus decisiones.
- Apoyar la permanencia en el domicilio y en la comunidad elegida.
- Ampliar las oportunidades de ocio, participación social y conocimiento de nuevos lugares.
Principios e ideas clave:
Atención centrada en la persona
Los apoyos se organizan a partir de aquello que es importante para la persona, sus preferencias, sus prioridades y su proyecto de vida.
La persona no se limita a recibir un servicio previamente definido. Participa en el diseño, desarrollo y valoración de los apoyos.
Apoyo activo
Quien presta asistencia personal favorece que la persona participe de manera real en las actividades de su vida cotidiana.
El apoyo no consiste en hacer las cosas por ella, sino en facilitar que pueda intervenir, aprender, elegir y asumir responsabilidades de acuerdo con sus posibilidades y preferencias.
Apoyo en la toma de decisiones
La persona recibe la información y los apoyos necesarios para comprender las opciones disponibles, valorar sus ventajas e inconvenientes y elegir la alternativa que mejor se ajuste a sus deseos.
El proceso incluye las decisiones cotidianas y también otras de mayor alcance, como realizar una reforma en la vivienda, adquirir un producto, organizar un viaje o iniciar una nueva actividad.
Participación y control personal
La persona participa en todas las fases del proceso. Se evita que el apoyo sea excesivamente directivo o que las decisiones sean tomadas únicamente por profesionales o familiares.
Confianza y escucha
La construcción de una relación de confianza es una condición fundamental. Cuando la persona se siente escuchada y respetada, puede expresar nuevos deseos, abordar asuntos más personales y ampliar sus expectativas de vida.
Información accesible y toma de conciencia:
La persona necesita conocer las consecuencias de sus decisiones, entre ellas:
- El coste económico.
- El tiempo necesario.
- Los desplazamientos.
- Los trámites administrativos.
- Los contratos o permisos.
- Las necesidades de mantenimiento.
- Las posibles dificultades para ejecutar la decisión.
Esta información debe presentarse de manera comprensible y adaptada.
Tipos de apoyo:
La práctica contempla distintos apoyos, en función de las necesidades y decisiones de cada persona:
- Apoyo para el cuidado personal.
- Apoyo en las tareas del hogar.
- Acompañamiento en actividades y desplazamientos.
- Conducción de vehículos.
- Apoyo a la comunicación.
- Apoyo en la toma de decisiones.
- Apoyo para realizar gestiones administrativas y económicas.
- Apoyo en la compra de productos o contratación de servicios.
- Apoyo para participar en actividades culturales, deportivas y de ocio.
- Apoyo para organizar viajes y conocer nuevos lugares.
- Apoyo relacionado con la sexualidad, la intimidad y las relaciones personales.
Los apoyos pueden combinarse y modificarse a medida que cambian las circunstancias, los deseos y el proyecto de vida de la persona.
Antecedentes:
La práctica comenzó en febrero de 2019, cuando Fundación Personas inició la prestación de apoyos de asistencia personal en el medio rural.
El propósito inicial era garantizar que las personas pudieran continuar viviendo en su domicilio cuando esa fuera su elección, especialmente en territorios donde las oportunidades y los servicios de apoyo podían ser más limitados.
La experiencia mostró que la asistencia personal no debía centrarse únicamente en cubrir tareas cotidianas. También podía convertirse en un apoyo para que las personas expresaran sus preferencias, tomaran decisiones y desarrollaran nuevas metas.
De esta forma, el servicio fue incorporando de manera más sistemática el apoyo en la toma de decisiones, la atención centrada en la persona y el apoyo activo.
¿Cómo se desarrolla?
La buena práctica sigue un proceso compuesto por ocho etapas.
1. Detectar una necesidad, un deseo o una preferencia
El proceso comienza cuando la persona expresa algo que necesita, quiere hacer o desea cambiar.
La expresión puede aparecer durante una conversación, una actividad cotidiana o una situación concreta. Puede referirse a una necesidad inmediata o a un deseo que requiere un proceso más largo.
2. Confirmar y validar lo expresado
La persona y quien le presta apoyo revisan conjuntamente si la necesidad, el deseo o la preferencia han sido comprendidos correctamente.
Esta fase permite evitar interpretaciones precipitadas y confirmar qué quiere realmente la persona.
3. Buscar y explorar alternativas
Se buscan junto a la persona distintas formas de responder a lo que ha planteado.
Siempre que sea posible, se generan al menos tres alternativas. Esto evita presentar una única solución y permite que exista una elección real.
4. Valorar las ventajas y los inconvenientes
La persona recibe apoyo para analizar cada alternativa.
Se valoran, entre otros aspectos:
- El coste económico.
- El tiempo necesario.
- Los desplazamientos.
- Las dificultades logísticas.
- Las gestiones administrativas.
- Los apoyos que serían necesarios.
- Las ventajas y los posibles riesgos.
- La adecuación a sus preferencias.
5. Cerrar y validar la elección
Después de valorar las opciones, la persona elige la alternativa que prefiere.
Se comprueba que comprende las consecuencias principales de la decisión y que mantiene su elección.
6. Realizar los trámites necesarios
Quien presta asistencia personal acompaña a la persona en las actuaciones necesarias para hacer realidad su decisión.
Esto puede incluir:
- Estudiar contratos.
- Solicitar presupuestos.
- Visitar establecimientos.
- Comparar productos.
- Realizar compras.
- Tramitar permisos.
- Acudir a entidades bancarias o administraciones.
- Reservar entradas, transportes o alojamientos.
7. Acompañar la puesta en marcha
El apoyo continúa durante la ejecución de la decisión.
Por ejemplo, la persona puede necesitar acompañamiento durante la instalación de un electrodoméstico, una reforma en la vivienda, la preparación de un viaje o el inicio de una actividad.
También se presta apoyo para aprender a utilizar un producto, organizar su mantenimiento o incorporar una nueva actividad a la vida cotidiana.
8. Valorar el resultado y la satisfacción
Una vez realizada la actividad, se revisa el proceso con la persona.
Se valora:
- Si se ha conseguido lo que quería.
- Si está satisfecha con el resultado.
- Qué dificultades han aparecido.
- Qué apoyos han funcionado.
- Qué podría hacerse de otra manera.
- Si la experiencia ha generado nuevos intereses o deseos.
Esta evaluación permite mejorar los apoyos y dar continuidad al proyecto de vida.
¿Quiénes participan?
En la buena práctica participan principalmente:
- La persona que recibe los apoyos.
- Quien presta asistencia personal.
- La persona responsable de la gestión del caso.
La coordinación entre estas figuras permite relacionar los apoyos cotidianos con las decisiones y metas del proyecto de vida.
En la actualidad, Fundación Personas cuenta con 14 profesionales de asistencia personal contratados.
Alcance de la práctica:
Desde 2019 se han prestado aproximadamente 31.500 horas de asistencia personal.
Durante este periodo han recibido apoyos 96 personas diferentes.
Resultados e impacto:
La práctica muestra que una relación de apoyo basada en la escucha y la participación puede producir cambios que van más allá de la realización de tareas cotidianas.
Entre los resultados observados destacan:
Mayor participación en la vida cotidiana
Las personas pasan de recibir apoyos de manera pasiva a participar en actividades como hacer la compra, elegir productos, realizar gestiones o preparar una salida.
Decisiones con mayor alcance
La confianza desarrollada permite abordar decisiones más complejas, como modificar un sistema de calefacción, realizar una reforma, contratar un servicio o preparar un viaje.
Expresión de nuevos deseos
Cuando las personas se sienten escuchadas y respetadas, comienzan a expresar intereses que anteriormente no habían planteado, especialmente en relación con el ocio, los viajes, la participación social y el conocimiento de nuevos lugares.
Mejora de la autoestima
La participación en las decisiones y la consecución de metas refuerzan la percepción que la persona tiene sobre sus capacidades y posibilidades.
Ampliación de experiencias
La práctica facilita el acceso a experiencias que antes parecían difíciles o imposibles, como acudir al teatro, celebrar un cumpleaños en un restaurante, viajar o participar en actividades fuera del entorno habitual.
La realización satisfactoria de una primera actividad puede reducir los miedos y facilitar que la persona se plantee nuevas salidas, excursiones o actividades.
Permanencia en el domicilio
Los apoyos cotidianos y el acompañamiento en decisiones relacionadas con la vivienda contribuyen a que las personas puedan seguir viviendo en su hogar.
Historia personal: dos hermanos que amplían su proyecto de vida
Dos hermanos necesitaban apoyo para continuar viviendo en el domicilio que compartían.
Inicialmente se incorporó a un profesional de asistencia personal para apoyarles en distintas tareas:
- Seguimiento de su calendario de salud.
- Gestión de las compras del hogar.
- Realización de trámites administrativos.
- Acompañamiento al banco.
- Cuidado e higiene de la vivienda.
- Apoyo y supervisión relacionados con la higiene personal.
Un cambio en la relación de apoyo
Los hermanos no se sentían cómodos con el primer profesional. No existía una buena sintonía y el estilo de apoyo era demasiado directivo.
Se decidió cambiar de profesional y modificar la forma de prestar el apoyo. El nuevo estilo era menos dirigido y dejaba más espacio para que los hermanos participaran y tomaran decisiones.
Por ejemplo, en lugar de preparar una lista para que el profesional realizara la compra, los hermanos comenzaron a acudir con él al establecimiento y a elegir directamente los productos.
Este cambio favoreció la creación de una relación de confianza.
Elegir un nuevo sistema de calefacción
A medida que aumentaba la confianza, los hermanos comenzaron a solicitar apoyo para decisiones de mayor alcance.
Una de ellas fue cambiar el sistema de calefacción de su vivienda. Quien les prestaba asistencia personal les ayudó a:
- Buscar y comparar presupuestos.
- Visitar establecimientos.
- Conocer diferentes tipos de estufas.
- Valorar las alternativas.
- Realizar trámites administrativos.
- Gestionar los permisos necesarios.
- Coordinar la instalación.
A finales de abril de 2022 ya tenían instalado en su casa el sistema de calefacción que habían elegido.
Durante el otoño de ese mismo año recibieron apoyo para ponerlo en funcionamiento, preparar la vivienda para el invierno, comprar pellets y recordar las tareas de mantenimiento, como la limpieza del depósito y de la chimenea.
Descubrir nuevas opciones de ocio
Después de casi un año de relación con quien les prestaba asistencia personal, los hermanos comenzaron a hablar de otros aspectos de su vida.
El clima de confianza y la sensación de ser escuchados les permitieron expresar su deseo de salir del pueblo, conocer nuevos lugares y realizar actividades que no estaban disponibles en su entorno.
La primera propuesta fue acudir al teatro. Nunca habían visto una obra teatral.
En septiembre de 2021 comenzaron a buscar obras que pudieran interesarles. El 9 de octubre acudieron junto a su asistente personal al Teatro Carrión para ver la obra Memoria histérica.
Celebrar un cumpleaños de otra manera
La experiencia reforzó su autoestima y su interés por realizar nuevas salidas.
En noviembre, una de las hermanas decidió celebrar su cumpleaños en un restaurante y comer pizza, un plato que nunca había probado.
Esta actividad, aparentemente cotidiana, supuso una nueva oportunidad para elegir, experimentar y participar en la comunidad.
Volver a ver el mar
Meses después, durante una conversación sobre su infancia, recordaron con cariño un viaje que habían realizado con sus padres a Galicia.
Desde entonces no habían vuelto a ver el mar y expresaron su deseo de hacerlo de nuevo.
Junto a su asistente personal comenzaron a planificar un viaje de un día a la costa. Participaron en todas las decisiones:
- Buscaron posibles destinos.
- Eligieron el lugar concreto.
- Pensaron cómo se desplazarían.
- Decidieron dónde pasarían el día.
- Prepararon las compras necesarias para ir a la playa.
El viaje se realizó el domingo 2 de julio a Somo, en Cantabria. Los hermanos disfrutaron tanto de la estancia como de todo el proceso de planificación.
Nuevos proyectos:
La experiencia contribuyó a reducir sus miedos a viajar y conocer lugares diferentes.
Después del viaje comenzaron a plantear nuevas excursiones, entre ellas visitar la localidad de origen de su madre.
También mostraron interés por buscar actividades deportivas, talleres y propuestas de ocio en su zona o en municipios cercanos, aunque para participar fuera necesario utilizar el servicio de transporte a demanda.
La evolución de los apoyos muestra cómo una relación menos directiva, basada en la confianza y en la participación, puede ampliar progresivamente las oportunidades, los intereses y el proyecto de vida de las personas.