La práctica E.R.V.I. de Impuls desarrolla un modelo de apoyo a familias de niños y niñas de 0 a 6 años con conductas desafiantes, alineado con el enfoque centrado en la familia y los entornos naturales. Su objetivo es fortalecer el bienestar emocional, la competencia parental y la capacidad de afrontamiento de las familias mediante la combinación de Grupos de Ayuda Mutua (GAM) y Realidad Virtual Inmersiva (RVI) como herramienta de regulación emocional y autocuidado.
La intervención se estructura en ocho sesiones grupales que integran formación psicoeducativa, reflexión compartida, aprendizaje entre iguales y experiencias de relajación mediante RVI, favoreciendo la creación de redes de apoyo y la adquisición de estrategias transferibles a la vida cotidiana. Este enfoque responde a la filosofía de "Sostener para Avanzar", al reforzar las capacidades de las familias como principal soporte del desarrollo y la inclusión de sus hijos e hijas.
La evaluación, mediante instrumentos estandarizados (PSOC, CCNES y Escala de Atribuciones de Hastings), evidencia mejoras en la comprensión funcional de las conductas desafiantes, una reducción del estrés parental, un incremento de respuestas de validación emocional y una mayor satisfacción con el desempeño del rol parental. Asimismo, las familias refieren un mayor bienestar emocional, una percepción de mayor preparación para afrontar situaciones complejas y una elevada satisfacción con el programa.
Como buena práctica, E.R.V.I. de Impuls destaca por integrar innovación tecnológica basada en la evidencia con metodologías de apoyo mutuo, optimizar recursos mediante intervenciones grupales, fortalecer la participación activa de las familias y generar un modelo replicable y sostenible. Su implementación contribuye a consolidar apoyos naturales, impulsar la innovación organizativa y avanzar hacia una atención más personalizada, eficiente e inclusiva.